Regalos gastronómicos catalanes: cómo elegir bien el producto de proximidad

Poner «artesano» en una etiqueta no quiere decir nada. Aquí tienes cómo distinguir el producto de verdad.

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El regalo gastronómico tiene una virtud que ningún otro tiene: se consume, no ocupa espacio y casi todo el mundo lo aprecia. También tiene una trampa: la palabra «artesano» no está regulada de ninguna manera, y la mitad de lo que se vende como producto de proximidad se ha hecho en una fábrica.

Mira quién lo hace, no qué pone

Las etiquetas que dicen «tradicional», «artesano» o «receta de siempre» no garantizan nada. Lo que sí informa es si detrás hay un nombre, un pueblo y una explotación concreta.

Los productores pequeños suelen explicar exactamente de dónde viene todo. Cuando esa información no está, suele ser por algún motivo.

Las denominaciones ayudan, pero no lo son todo

Una DO garantiza origen y unos mínimos, y es una buena red de seguridad cuando no conoces al productor.

Ahora bien, hay productores pequeños excelentes fuera de cualquier denominación. La DO reduce el riesgo; no es un sello de calidad máxima.

Cómo montar un lote que tenga sentido

El error más común es acumular: ocho productos que no ligan entre ellos. Un lote bueno tiene tres o cuatro cosas que se pueden comer juntas la misma noche.

Una combinación que funciona siempre: algo para untar, algo para cortar, una bebida y un dulce. Con eso ya hay una cena.

Cuidado con las caducidades y el transporte

El producto fresco es el mejor pero es el que más complica: piensa dónde vive quien lo recibe y si lo podrá consumir pronto.

Para envíos o para gente que viaja, tira de conserva, aceite, miel y embutido curado. Aguantan y viajan bien.

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