Regalos para amantes del vino que ya tienen botellas de sobra
Regalar vino a alguien que sabe es arriesgado. Hay caminos mejores.
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Regalar una botella a alguien que entiende de vino es una de las apuestas más arriesgadas que hay: o conoce la bodega y no le impresionas, o no la conoce y probablemente hay un motivo. Por suerte, el vino es mucho más que botellas.
Regala el lugar, no la botella
Una visita a una bodega con cata supera casi siempre a una botella, porque añade lo que la botella sola no tiene: el contexto, la gente que lo hace y el paisaje.
Cataluña lo pone fácil. Penedès, Priorat, Empordà y Montsant están todos a distancia de una excursión de un día.
Si tienes que regalar botella, busca la que no puede comprar
Lo que emociona a alguien que sabe no es el precio: es el acceso. Una añada antigua, una producción muy corta, una bodega pequeña que no distribuye.
Regalar el vino de moda es exactamente lo contrario: es lo que ya tiene o lo que ha decidido no comprar.
Los accesorios: solo dos funcionan
La mayoría de artilugios del vino acaban en el cajón. Los dos que sí se usan son copas buenas y un decantador decente.
Todo lo que sea un aparato para abrir, enfriar o conservar de manera ingeniosa suele quedarse sin estrenar.
La formación es el regalo infravalorado
Un curso de cata o una cata vertical dirigida da algo que no se acaba: criterio.
Y para quien ya tiene el vino cubierto, aprender a entenderlo mejor es el único terreno donde todavía le puedes aportar algo.
Nuestras selecciones
Seleccionadas del catálogo siguiendo los criterios de esta guía.

Cata de vinos en el Priorat con comida
Desde 53 €

Cata de vinos en el Penedès
Desde 38 €

Lote de tres vinos catalanes
43 €

Cata de cavas en Sant Sadurní
Desde 23 €

Taller de elaboración de vermut
Desde 25 €

Visita a la bodega Heretat Mastinell con cata y comida
Desde 90 €

Desayuno de tenedor en masía
Desde 13 €

Vermut artesano de Reus
14 €