Regalos de final de curso para maestros que sí se agradecen

Reciben treinta detalles la misma semana. Aquí tienes cómo no ser uno de los veintinueve que se olvidan.

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Un maestro de primaria puede recibir veinte o treinta detalles la última semana de junio. La mayoría son tazas, plantas y bombones. No es que estén mal: es que recibe tantos que dejan de significar nada individualmente.

El regalo de grupo gana siempre

Cinco euros por familia se convierten en un regalo de ciento cincuenta. Deja de ser un detalle y pasa a ser algo que recordará.

Además resuelve el problema de la repetición: un regalo bueno en lugar de treinta pequeños idénticos.

Lo que realmente se guarda es lo que escribieron los niños

Pregunta a cualquier maestro qué conserva después de veinte años y no dirá ningún objeto: dirá cartas y dibujos.

Un álbum hecho por la clase vale más que cualquier cosa comprada, y cuesta tiempo en lugar de dinero.

Si tiene que ser un objeto, que salga del aula

Un maestro ya tiene material escolar de sobra. Lo que agradece es algo que lo desconecte: una comida, una experiencia, un producto bueno.

Es la última semana de un curso largo. Regálale descanso, no más escuela.

Evita lo que ya tiene repetido

Tazas con «mejor profe», plantas y bombones genéricos. Recibe cada año y no le caben en casa.

Si quieres que sea personalizado, que la referencia venga de los niños y no de un catálogo.

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