Regalos para el Día del Padre cuando dice que no quiere nada

La frase «no me compres nada» no quiere decir que no quiera nada. Quiere decir que no quiere otro objeto.

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Hay un tipo de padre, muy común, que ante cualquier fecha responde «no me compres nada, ya tengo de todo». Y suele ser verdad: tiene corbatas, tiene herramientas, tiene calcetines. Lo que le falta no es otra cosa, es una excusa para hacer algo.

Traduce el «no quiero nada»

Cuando alguien dice que no quiere nada, casi siempre quiere decir tres cosas: no quiero que te gastes dinero, no quiero más trastos en casa, y no quiero algo genérico comprado con prisas.

Ninguna de las tres impide regalar. Las tres apuntan en la misma dirección: algo que se consuma o que se viva, no que se acumule.

El regalo que mejor funciona es el que incluye compañía

Una cata, una comida, una salida. Si el regalo implica que vayáis juntos, deja de ser un gasto y pasa a ser un plan, que es exactamente lo que la mayoría de padres quieren y no piden.

Tiene un efecto secundario: el regalo se recuerda durante años, mientras que el objeto se olvida en el cajón.

Si tiene que ser un objeto, que sea de uso diario y mejor del que tiene

La regla es sencilla: coge algo que use cada día y regálale una versión notablemente mejor. La maquinilla de afeitar, el café, el aceite, el cuchillo de cocina.

Funciona porque no le estás añadiendo un objeto nuevo a la vida: le estás mejorando uno que ya estaba.

Lo que casi nunca funciona

Aparatos que implican aprender a usarlos, ropa escogida sin saber la talla exacta y cualquier cosa con la palabra «mejor padre» impresa si no hay una broma propia detrás.

La personalización funciona cuando hay una historia. Sin historia, es un objeto con texto.

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