Regalos para el Día de la Madre sin caer en el piloto automático
Flores y una crema. Cada año. Aquí tienes cómo salir de ahí sin que parezca que te has esforzado menos.
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El Día de la Madre tiene el problema contrario a Sant Jordi: no es que todo el mundo regale lo mismo, es que mucha gente regala por obligación y se nota. Un ramo comprado con prisas comunica exactamente el tiempo que le has dedicado.
Lo que se valora es la evidencia de haber pensado
Un regalo pequeño que demuestra que has escuchado vale más que uno caro escogido en cinco minutos. Si en una conversación dijo que le gustaría probar algo, eso es el regalo.
Eso quiere decir que el mejor momento para pensarlo no es mayo: es cuando sale la conversación, seis meses antes.
Las experiencias compartidas tienen doble valor
Muchos regalos para madres acaban siendo objetos para la casa, que en el fondo son objetos para todos. Una experiencia es suya.
Y si vas con ella, le estás regalando dos cosas: el plan y tu rato, que suele ser la parte escasa.
Personalizar funciona aquí más que en ningún sitio
Es de las pocas ocasiones donde un objeto con una fecha, un nombre o una foto no queda cursi sino al contrario. Una lámina con el lugar al que fuisteis siempre, un álbum, un mapa.
La clave es que la referencia sea concreta y vuestra. Genérico no emociona.
Un aviso sobre las flores
Las flores no están mal: están gastadas cuando van solas. Como acompañamiento de otra cosa siguen funcionando perfectamente.
Si quieres que duren, una planta en una maceta bonita hace la misma función y seguirá ahí el año que viene.
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